Sobre mí

Si has llegado hasta aquí, probablemente te estés preguntando quién es la persona que te habla de macerados, infusiones y te corrige la pronunciación de los nombres en latín. Justo eso vamos a aclarar.

Mi historia no empezó en un laboratorio ni en un jardín botánico. Empezó en el corazón de un mercado en Durango, entre el murmullo de la gente y un aroma inconfundible: una mezcla de copal, manzanilla seca y tierra húmeda. Ese era el universo de mi abuela, una mujer que le hablaba a las plantas y, lo más importante, sabía escucharlas.

Ella, junto con varios de mis tíos, son los guardianes de un conocimiento que se pasa de generación en generación. Un saber popular sobre hierbas, remedios y, sí, también sobre ese esoterismo que a tantos les pone los pelos de punta.

Hablemos de la palabra con “B”… y no, no es “Botánica”

Sé lo que estás pensando. Abuela que vende hierbas en un mercado… suena a brujería. Y mira, en cierto modo, no te falta razón. Pero no como en los cuentos de hadas. Históricamente, a las “brujas” y “brujos” no se les perseguía por volar en escobas, sino por poseer un conocimiento profundo de la naturaleza que desafiaba el poder establecido. Eran los químicos, farmacéuticos y psicólogos de su tiempo.

Yo no creo en hechizos, pero sí creo firmemente en el poder que reside en el conocimiento ancestral. Y aquí es donde la cosa se pone interesante.

El Ingeniero Escéptico Entra en Escena

Mi nombre es César Chairez. De día, soy Ingeniero Civil con una Maestría en Sistemas Ambientales. Mi cabeza está cableada para buscar evidencia, para cuestionar, para analizar y para no tragarme cuentos enteros solo porque “siempre se ha hecho así”.

¿Contradictorio? Para nada. Es mi superpoder.

Esta dualidad es el alma de Herbodelia. Soy el traductor entre el lenguaje místico de mi abuela y el paper científico. Soy el que busca el compuesto activo que explica por qué su té de manzanilla realmente calmaba el estómago. Soy el que te dirá con la misma honestidad: “esto tiene un respaldo científico sólido” o “mira, esto es más un acto de fe, pero te explico el porqué cultural”.

De niño soñaba con ser biólogo en Discovery Channel, rodeado de toda forma de vida posible. La vida me llevó por el camino de las estructuras y los cálculos, pero la fascinación por el reino vegetal, animal y fungi nunca se fue. Simplemente, evolucionó.

Este blog es la materialización de ese sueño, enfocado en la botánica y la herbolaria. Mi misión es ser tu filtro de confianza en un mundo saturado de información exagerada. Quiero darte herramientas, conocimiento y una dosis de sano escepticismo para que tomes decisiones informadas, cultives tus propias plantas con éxito y te reconectes con la sabiduría de la tierra, sin perder la cabeza en el intento.

Gracias por estar aquí. Ahora que ya sabes quién soy, me encantaría saber de ti. ¿Qué planta te recuerda a tu infancia? Te leo en los comentarios de cualquier artículo.